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El Museo San Telmo ha trasladado ante el altar mayor de la iglesia el sepulcro de los fundadores del convento de San Telmo, lugar donde actualmente se encuentra el museo.  La reproducción del lecho sepulcral en mármol blanco de Alonso de Idiáquez y Gracia de Olazabal, antiguos fundadores del convento, había permanecido en una capilla lateral de la iglesia desde 2010 y, con este cambio, se ha recuperado su ubicación original.

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El convento de dominicos donde hoy se encuentra el museo se construyó en el siglo XVI bajo la protección de don Alonso de Idiáquez, secretario de Estado del emperador Carlos V. Su hijo Juan de Idiáquez, en honor de sus padres, encargó al artista Taddeo Carlone un monumento funerario de mármol blanco.

La cama sepulcral de los fundadores sufrió importantes daños en el saqueo de 1813; sólo se conservaron los bultos yacentes y los dos escudos de armas. Posteriormente, no se conoce la fecha, los dos yacentes fueron separados y ubicados de forma independiente en la iglesia.

En 2010, para recuperar la lectura histórico-artística, se realizó una reproducción fidedigna y reversible del lecho sepulcral original (con nuevos materiales, pero con las mismas dimensiones y características que el original ) y se volvieron a colocar los dos bultos yacentes juntos en la iglesia. Así, desde la reforma del museo en 2011, el sepulcro de los Idiáquez ha permanecido en una capilla lateral de la iglesia.

Con este traslado, sin embargo, el monumento funerario ha vuelto a su lugar de origen, tal y como se recogió en los privilegios otorgados por el patronazgo. Entre ellos el de tener tribuna privada, ser enterrados en la cripta o el derecho a una tumba exenta, sobre el pavimento y frente al altar mayor.

Precisamente, ese lugar, el altar mayor de la iglesia del museo, es el lugar donde, como en el siglo XVI, se exhibe hoy la tumba de los Idiáquez.